INFORME DE FAMILIA ¿Qué hacer si el informe lo pide de parte uno sólo de los dos progenitores y el otro se opone formalmente?

A pesar de que los informes de familia constituyen el mayor porcentaje de periciales que se nos solicitan como psicólogos forenses y estamos habituados a los retos continuos que suponen, todavía a veces nos asalta la duda sobre cuestiones de consentimiento o conocimiento informado del progenitor que no ha solicitado la pericial. En este artículo abordamos esta cuestión partiendo de una diferencia establecida  por el COP-CV entre intervención a un menor y evaluación a un menor.

 

En el Recull informativo del Colegio Oficial de Psicólogos de la Comunidad Valenciana Número 87 (Abril 2008) se aclara que:

 

  • Para llevar a cabo una intervención a un menor no sólo hay que respetar el derecho de los padres a saber y estar informados sino que, además hay que obtener su consentimiento informado. Esto es una obligación, tal y como reza el artículo 25 del código deontológico, que dice que “en caso de menores de edad o legalmente incapacitados se hará saber a sus padres o tutores”
  • Para llevar a cabo una evaluación “o intervención cuando ha sido solicitada por otra persona los padres o tutores tendrán derecho a ser informados del hecho de la evaluación o intervención y del destinatario del informe psicológico consiguiente”. Esto es un derecho

 

El citado artículo también matiza  “conforme a ello, cualquiera de los dos padres tiene el derecho de solicitar una evaluación, diagnóstico o intervención psicológica. Al igual que cualquier madre o padre puede llevar a su hijo a una consulta o intervención de salud y lo normal será que el otro padre o madre distinto del que tomó la iniciativa o ejerció el consentimiento esté informado por el que lo hizo”, y el psicólogo tiene la responsabilidad de obtener la palabra –mejor si es por escrito- del progenitor que es su cliente de que va a informar al otro progenitor.

 

Es decir, en una pericial de familia de Parte, pedida por uno solo de los progenitores el psicólogo da un escrito al progenitor solicitante  -el colegio de psicólogos publicó un modelo-  que éste firma comprometiéndose a comunicar al otro progenitor la evaluación iniciada e invitándole a participar.

La respuesta del progenitor informado depende de las distintas circunstancias de las personas  implicadas y del caso en cuestión. No olvidemos que las partes se encuentran asistidas por representaciones letradas que asesoran en todo momento y puede ocurrir que por la parte no solicitante o su representación letrada no se estime la conveniencia de asistir. Esta postura hay que respetarla. El informe emitido en estas circunstancias no podrá concluir sobre el progenitor no evaluado pero si sobre el evaluado y los hijos menores peritados. En este sentido el psicólogo estará cumpliendo con el «derecho» de los dos progenitores.

 

La complicación surge cuando el progenitor que no es nuestro cliente es informado de la pericial solicitada y no sólo se niega a participar sino que además «prohíbe» al psicólogo a evaluar ni emitir ningún informe sobre sus hijos menores de edad o con minusvalías psíquicas. Este supuesto plantea el interrogante:

 

¿Incurre el psicólogo en falta si ha evaluado ya a los hijos?  La respuesta, según el código deontológico del psicólogo es que no ha incurrido en falta deontológica ya que ha hecho firmar a su cliente un compromiso de información al otro progenitor comunicando la pericial. Según este principio si el progenitor que no es nuestro cliente denuncia al psicólogo al COP-CV por evaluar y emitir los resultados de sus hijos con su conocimiento y sin su consentimiento  el COP-CV, previsiblemente, resolverá a favor del psicólogo ya que no se ha vulnerado ningún artículo del código deontológico.

Pero los psicólogos forenses debemos saber que más allá del código deontológico, si el progenitor ofendido  insta un procedimiento judicial denunciando al psicólogo por poner los datos obtenidos de la evaluación de sus hijos menores en un informe forense sin hacer caso a su prohibición el psicólogo puede verse envuelto en una denuncia o querella.

 

Y si bien es cierto que con el código deontológico del psicólogo, el COP-CV defenderá al psicólogo, este también tendrá que hacerlo por sí mismo y tenga los visos que tenga de prosperar, la inversión del psicólogo en defenderse no deja de ser una pérdida de tiempo y de dinero que se puede evitar.

 

¿Cómo actuar pues en esta circunstancia? Si los menores ya están evaluados el psicólogo debe pedir a su cliente que solicite judicialmente mediante  su representación letrada el permiso para incluir los datos de los hijos menores de edad en el informe.

 

En última instancia, si no lo hace, o el juzgado no estimara la petición de la parte, el psicólogo puede decir en su informe, de forma bien clara y visible, que los menores han sido evaluados  y que no se hacen constar los resultados por prohibición expresa del otro progenitor, quedando a expensas de que su Señoría decida solicitarlos o no en el momento de ratificación del informe en el acto de juicio oral.

 

De esta forma, el psicólogo puede contribuir con los datos obtenidos en la evaluación de los menores  -si el Juez lo estima conveniente- a la toma de decisiones del tribunal sin vulnerar ninguno de los derechos de los miembros del conjunto familiar.

 

Esperanza Casals, AVAP-TIPF

 

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