El Informe Pericial Psicológico en casos de Malos Tratos en las Relaciones Afectivas. Valoración del Daño Psíquico en la Víctima

Mujer llorando

El maltrato es la acción y efecto de maltratar: tratar mal a una persona, menoscabar, echar a perder. Se trata de ejercer alguna forma de agresión o violencia sobre otra persona en el marco de una relación. Cuando este maltrato es cotidiano y se produce durante un tiempo prolongado puede dejar secuelas en la persona que los sufre.

En los casos de malos tratos en las relaciones afectivas o de convivencia, el Informe Pericial psicológico puede ser solicitado para asuntos de violencia o abuso de poder en diferentes tipos de relaciones afectivas personales, pero el procedimiento a seguir, la metodología utilizada y los objetivos o conclusiones forenses van a ser sustancialmente los mismos. Puede tratarse de un caso de violencia de género cuando esta violencia se ejerce por un hombre sobre una mujer (“una violencia que se dirije sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión”, Ley Orgánica 1/2004(BOE 2004), de violencia intragénero cuando el uso de la fuerza física o el poder se produce en el seno de las relaciones afectivas y sexuales entre personas del mismo sexo (también denominado violencia de pareja referida a “agresiones físicas, psicológicas o sexuales que se producen dentro del ámbito privado de forma habitual entre agresor y agredido, los cuales mantiene una relación de pareja (Echeburúa et al.,1998) o incluso violencia familiar cuando el daño es causado a otro miembro de la familia (“violencia entre hermanos, violencia filoparental y el maltrato a ancianos”, Sepúlveda 2005 ).

Por otra parte, los malos tratos pueden ser de diferentes tipos: maltrato físico (abofetear, empujar, golpear, escupir, patadas, estrangular, utilizar objetos o armas), maltrato psicológico (verbal, económico, aislamiento, intimidación, amenazas, desprecio, negación, culpabilización) y maltrato sexual (intimidad sexual forzada por amenazas, coacción, intimidación, etc), maltrato económico (desigualdad y control absoluto en el acceso a los recursos compartidos), maltrato espiritual (obligar a aceptar un sistema de creencias cultural o religioso o destruir las creencias de otro), maltrato social (aislamiento de la víctima, privación de sus relaciones sociales) y maltrato ambiental (destruir el entorno, romper objetos, impedir el descanso, maltratar a sus animales, tirar sus cosas).

La prueba pericial psicológica tiene como objetivo fundamental demostrar que la sintomatología que presenta la persona peritada ha sido causada por la situación de maltrato físico, psicológico y/o sexual a la que ha sido sometida y que es referida en el testimonio y no por otras causas.

En la evaluación de la sintomatología presentada o de las conductas abusivas o agresivas puede haber una minimización de los síntomas por parte de la persona peritada y/o una justificación de la conducta de maltrato por parte de la expareja. En algunos casos la víctima puede justificar la conducta del agresor/a por el posible padecimiento por parte de éste/a de alguna alteración emocional o de la conducta (por ejemplo, adicciones o trastornos emocionales), y a su vez puede culparse a sí mismo de asuntos que no son su responsabilidad (por ejemplo de no hacer lo suficiente para ayudar al agresor o para evitar las discusiones). Cuando la situación de malos tratos es vivida durante años, la presunta víctima tiende a integrar estas conductas como algo “normal”.

La sintomatología más frecuente manifestada por las personas víctimas de malos tratos es: ansiedad, tristeza, baja autoestima, labilidad emocional, inapetencia sexual, fatiga permanente e insomnio (Amor, 2000). Con consecuencias para la salud físicas, psicológicas, sexuales y fatales como son respectivamente hematomas, contusiones, laceraciones, depresión, ansiedad, sentimientos de vergüenza y culpa, trastorno de estrés postraumático, trastornos ginecológicos, infertilidad, disfunción sexual, mortalidad o suicidio, entre otras (según la OMS).

Los trastornos psicológicos que ocurren con más frecuencia en personas víctimas de malos tratos son el Trastorno de Estrés postraumático y la Depresión.

Para realizar la evaluación utilizamos las siguientes técnicas: entrevista semiestructurada donde se analicen la sintomatología presente, la pasada, la historia personal de la víctima, las circunstancias del maltrato, la existencia de trastornos emocionales presentes y pasados y sus causas, existencia de lesiones psicológicas, y secuelas y la cronicidad de las mismas. Utilizamos también varias pruebas psicométricas científicamente validadas que midan la misma sintomatología para comprobar la validez de los resultados.

En muchas ocasiones, es importante verificar la credibilidad del testimonio mediante técnicas adecuadas, así como comprobar si existe o no una posible simulación de la sintomatología por parte de la persona evaluada.

Raquel Durá Miralles

Miembro de AVAP-TIPF

Contestar